La noche de Reyes siempre ha sido, es y será especial. Y que nadie me diga que no es así porque a todos nos gusta recibir aunque sea un caramelo como detalle. Digamos que en esos días a todos nos sale un poco el niño que llevamos dentro, y nos volvemos impacientes y llenos de ilusión por lo que está por llegar.

La cabalgata siempre me ha llenado bastante, aunque he de reconocer (y creo que lo he hecho en alguna ocasión más) que el ser padre despertó en mí ese gusanillo que me hacía disfrutar de cada gesto, cada mirada interrogativa o de asombro de los niños cuando pasaban frente a Melchor, Gaspar o Baltasar, y esas caras de felicidad cuando los saludas, los acaricias o les tocas una mano, y como en este año, sobre todo, cuando veían que uno de los reyes, no se si su favorito, les llamaba por su nombre… Esas caras no tienen precio… "mamá, me ha llamado por mi nombre, Gaspar me conoce¡¡¡" acerté a leer entre labios a más de uno de esos niños que nos acompañaron en esta cabalgata que para mi ha sido especial, a pesar de que las circunstancias Covid la hayan empañado un poco (nada de reparto de caramelos durante el recorrido, nada de niños en las carrozas… un poco desangelado todo). 

Gaspar abre la comitiva real

Es un momento especial, y animo a todo aquel que aún no lo haya vivido, a que se anime a vivir una experiencia única al menos una vez en la vida.

Y que decir de esos niños confinados… tener una edad temprana, saber el día que es y que no puedas salir a ver la cabalgata, tiene que ser un poco frustrante… pero que oigas el llamador, y que al abrir veas que esas figuras mágicas de la navidad te están esperando en la mismísima puerta de tu casa y te traen un pequeño detalle… ufff… creo que a pesar de lo malo de la situación (el confinamiento) será algo que se les quedará para siempre en la retina. Momentos inolvidables para toda una vida… 

El Rey Gaspar junto a sus pajes

Y esto son tradiciones, y en mi caso nosotros nos juntamos en casa de mis padres a abrir los regalos que sus majestades de Oriente dejan a los niños en casa de los abuelos justo después de la cabalgata… y ahí nos vino un regalo de esos que aunque soy habituales, no dejó de ser inesperado.

Endesa entró en escena y nos regaló una noche de reyes un tanto especial. Sé de mucha gente que tuvo que lidiar con la misma situación que yo para abrir los regalos, montarlos y ponerlos a funcionar… por casi dos horas la luz "brilló por su ausencia" sin motivos aparentes (llovía y hacía algo de aire, si, pero no para que esa "avería" tardara tanto tiempo en solucionarse) y tuvimos que tirar de linternas, móviles y velas para poder salvar un poco una de las noches más mágicas del año . Creo que el año que viene pondré en mi carta a sus majestades que de una vez por todas Endesa nos brinde un servicio que sea acorde con lo que se paga… porque precisamente regalado no nos sale, y cada vez creo que vamos a peor… 

El Rey Baltasar en su carroza

Y esta noche, y la anterior, también se fue la luz de madrugada.. y esta misma mañana ha habido varios cortes más a pesar de que el sol estaba fuera… algo que sufren nuestros electrodomésticos y que pueden causar que se dañen, y si no tienes seguro (aunque a veces eso no siempre es suficiente) pues ve preparándote porque es fácil que tengas que pagarlo hasta de tu bolsillo.

Sea como fuere, también hay quien a tono de humor supo darle esa vuelta que a veces hay que darle a todo y verlo de modo positivo… y a la pregunta de una niña de cinco años de que porqué no venía la luz, siempre se le puede contestar que "los Reyes Magos quieren que todo esté a oscuras para que la magia de este día no se pierda y puedan entregar sus regalos a tiempo a todos los niños del mundo".

Espero de corazón que los reyes se hayan portado genial con todos y cada uno de vosotros. 

Fotos: Pedro García Anaya